martes, 17 de julio de 2012

24.- HOY HACE 800 AÑOS

Batalla de Las Navas de Tolosa
El  16 de julio de 1212 tiene gran trascendencia en la historia de España. Ese día tuvo lugar la Batalla de Las Navas de Tolosa.
¿Qué fue la Batalla de la Navas de Tolosa?

Fue el resultado de la cruzada emprendida por el papa Inocencio III, el arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada y el rey Alfonso VIII de Castilla, contra los musulmanes que dominaban Al-Ándalus.
El ejército aliado cristiano estaba formado en gran parte por las tropas castellanas de Alfonso VIII, las navarras de Sancho VII y las aragonesas de Pedro II.
Las tropas almohades del califa Muhammad An-Nasir (conocido por Miramamolín), muy superiores en número a las cristianas, provenían de los territorios de Al-Andalus y soldados bereberes del norte de África, y fueron reunidas para formar una yihad que expulsara definitivamente a los cristianos de la península ibérica.
El enfrentamiento se dio en las inmediaciones de la población jienense de Santa Elena.
El califa, vestido de verde (el color del Islam), desde su tienda, arengaba a sus tropas con un ejemplar del Corán en una mano y una cimitarra en la otra. Estaba rodeado por la Guardia Negra, los im-esebelen, una tropa escogida especialmente por su bravura que se enterraba en el suelo o se anclaba con cadenas para mostrar que no iban a huir.
Parece que fue la unidad navarra la primera en romper las cadenas y pasar la empalizada, lo que, tradicionalmente se ha dicho, justifica la incorporación de cadenas al escudo de Navarra. La guardia personal del califa, los im-esebelen, sucumbía, en su puesto, fiel a su promesa.
El degüello dentro de la empalizada de Miramamolín fue terrible. El hacinamiento de defensores y atacantes en este punto y la conciencia de estar dilucidando la suerte suprema de la batalla, espoleaba el desesperado valor de unos y otros. La carnicería en aquella colina fue tal que, después de la batalla, los caballos apenas podían circular por ella, de tantos cadáveres como había amontonados.
El ejército del califa Al-Nasir se desintegró. En la terrible confusión cada cual buscó su propia salvación en la huida, incluido el propio califa.

Consecuencia de esta victoria
Esta importantísima victoria del bando cristiano fue el punto álgido de la Reconquista y el principio del fin de la presencia musulmana en la península ibérica. Los musulmanes de Al-Aldalus no volvieron a ser lo que habían sido, aunque siguieron dominando en los territorios que constituían sus reinos y haciendo sus razzias sangrientas een territorio cristiano, hasta que fueron expulsados definitivamente de la península por los Reyes Católicos.

La fuerza de la unión
La victoria fue posible por la unión de los reyes cristianos en una cruzada contra los almohades musulmanes, que, si hubiesen ganado, habrían convertido toda la península ibérica al Islam.

La nueva invasión musulmana
En los últimos años estamos asistiendo a una nueva invasión procedente de varios países de religión musulmana.
Bienvenidos sean los que vienen sólo a trabajar; aún en tiempos de crisis, como la que vive España,  somos solidarios con ellos (y con todos los demás inmigrantes).

Pero, hay algo que España debe afrontar:
España no debe ser guarida o campo de captación de terroristas islámicos.
España debe hacer que todos cumplan, sin excepciones, las leyes de la nación. No cabe recurrir a las tradiciones, a los hadich o a las diversas interpretaciones del Corán. Nosotros somos benévolos en acogerlos, ellos deben ser leales a nuestra legislación. Los que no quieran serlo, tienen la puerta abierta, que se marchen a sus países de origen. 
España debe poner orden y clarificar varios puntos conflictivos, sin miedo a "qué van a decir los mal llamados progresistas".
España no debe otorgar a la población musulmana lo que los países musulmanes no otorgan a los que ellos llaman "infieles". 
España debe poner coto a esta nueva invasión silenciosa. Los musulmanes no deben conseguir con ella lo que no lograron, con las armas, en La Batalla de Las Navas de Tolosa. 
Es la forman de afrontar esta nueva invasión.
¡Ojalá las generaciones futuras no tengan que llorar  los desaciertos de los políticos que rigen la presente!




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